Cómo aumentar la confianza en uno mismo con Inteligencia Emocional

Sentir que te vas a morir por tener que hablar delante de cientos de personas, rechazar ir a un evento social por no conocer a prácticamente nadie, evitar hacer el cambio profesional que siempre has deseado por miedo al fracaso…

Admítelo. Alguna inseguridad tienes que controla tus decisiones de vez en cuando.

Y no pasa nada.

Todos tenemos inseguridades que a veces salen a la luz, controlando nuestras acciones y muy a menudo haciéndonos perder oportunidades para experimentar, crecer e incluso ser felices.

¿No sería genial saber cómo sobrepasar nuestros miedos?

Tener la libertad de poder estar a gusto con quien sea, donde sea y cuando sea.

Piénsalo. ¿No sería esa la libertad absoluta?

Yo creo que sí.

Por eso a continuación te explico cómo aumentar la confianza en ti mismo/a mediante la Inteligencia Emocional.

Aunque, antes de continuar, quiero aclarar que no considero que la seguridad en uno mismo signifique simplemente tener una alta autoestima. Alguien puede conocer bien sus virtudes y valorar mucho sus características positivas pero, a la vez, ser un arrogante, un egoísta, un manipulador o una persona poco empática con los demás.

Una persona segura de sí misma (de verdad) nunca actuaría así.

La definición real de una persona que tiene seguridad en uno mismo no puede estar más alejada del simple tener una alta autoestima.

Nelson Mandela

Nelson Mandela, como ya sabrás, pasó 27 años en una prisión debido a su lucha por una Sudáfrica más justa para los suyos. Al finalizar su condena, para sorpresa de muchos, mantuvo un discurso de reconciliación y perdón como valores fundamentales para una Sudáfrica libre y democrática. Obviamente, tenía alguna que otra razón para sentirse y actuar como una víctima por todo lo que habría pasado. Pero, al salir, no se sintió ni actuó como una víctima.

En realidad, al salir de la cárcel pronunció lo que adoptaría como mantra para todo lo que le restaba de vida:

«Soy el amo de mi destino. Soy el capitán de mi alma».

Habría sido tan fácil para el Sr. Mandela quejarse de su miseria al salir de la cárcel, iniciar una revolución contra quienes lo enviaron a prisión o señalar con el dedo a los culpables de lo que le ocurrió… En cambio, el famoso líder africano salió al mundo exterior diciendo algo muy parecido a:

“Yo soy el responsable de mi pasado. Soy el único que controla mi futuro».

Tras su salida, Mandela presidió su país desde el año 1994 al 1999. Fue el primer mandatario negro que encabezó el Poder Ejecutivo y el primero en resultar elegido por sufragio universal en su país.

¿Por qué actuó Mandela de esa manera tras pasar 27 años en prisión?

A lo mejor se dio cuenta de que era mucho más sencillo cambiarse a sí mismo que tratar de cambiar a todo y a todos los que le rodeaban.

Probablemente entendió que el único responsable de lo que le sucedía, era él mismo.

Seguramente sabía que si él estaba bien, todo a su alrededor iría bien.

La actitud de Nelson Mandela representa a la perfección lo que significa ser una persona segura de sí misma –y emocionalmente inteligente–, pero de verdad.

Seguridad en uno mismo, pero de verdad

Cuando cometemos un error o experimentamos algún tipo de contratiempo personal u obstáculo profesional, solemos buscar o inventar excusas con el fin de proteger nuestras decisiones, intereses o valores.

Curiosamente, casi nunca somos los responsables de lo que nos ocurre en la vida.

¿Para qué?

Nosotros no somos los que debemos cambiar.

El resto del mundo debe cubrir nuestras necesidades.

Los demás son los que tienen que hacernos sentir bien.

¿Seguro?

Pensar de esta manera es lo sencillo, lo que nos mantiene en nuestra zona de confort, lo que nos hace sentir bien a corto plazo…

Lo cierto es que somos el denominador común de nuestra propia experiencia, las únicas personas de nuestra vida que sabemos a ciencia cierta que pasamos de una experiencia a otra, de una situación a la siguiente, de una persona a otra…

Tener confianza en nosotros mismos significa responsabilizarse de lo que nos pasa porque sabemos que somos los principales protagonistas de nuestra propia historia.

Tener confianza en nosotros mismos significa conocer lo que nos hace felices y lo que no, entender nuestras virtudes y aceptar las oportunidades de mejora.

Tener confianza en nosotros mismos significa estar tan a gusto con lo que somos que podemos estar a gusto con quien sea, donde sea y cuando sea.

Tener confianza en nosotros mismos significa no temer lo que nos pase porque sabemos que siempre tendremos lo necesario para estar bien y salir adelante.

Qué maravilla ser así, ¿no crees?

Yo creo que sí, y gracias a la Inteligencia Emocional podemos acercarnos a ello. 

Así que, ¿cómo podemos aumentar la confianza en nosotros mismos siendo inteligentes con las emociones?

Los tres ingredientes

Al igual que las dos primeras características de las personas emocionalmente inteligentes –atención plena y resiliencia–, la confianza en uno mismo se adquiere al desarrollar algunas habilidades y adoptar ciertas actitudes propias de este tipo de inteligencia, las cuales hemos visto y practicado a lo largo del curso.

En concreto, las personas seguras de sí mismas comparten tres actitudes muy específicas:

  • Son conscientes de qué pueden controlar y qué no
  • Utilizan las emociones para conocerse mejor
  • Tienen estrategias para lidiar con sus emociones incómodas

Yo llamo a estas actitudes ingredientes porque, por alguna razón, me imagino que estos son los tres ingredientes que necesitamos para conseguir la pócima mágica que todos buscamos; ganar la suficiente seguridad en nosotros mismos para conseguir cualquier objetivo personal y reto profesional.

Lo sé, soy un poco raro.

Veamos el primer ingrediente.

Ingrediente n.º 1: Ser consciente de qué podemos controlar y qué no

Vídeo extraído del curso Trabajar con Inteligencia Emocional, el cual está en proceso de edición. Si deseas ser notificado/a cuando este esté terminado, apúntate aquí (no te enviaré ningún otro email que no sea para informarte sobre el curso).

Al igual que Nelson Mandela, las personas seguras de sí mismas no suelen perder el tiempo en circunstancias o personas que no pueden controlar, haciéndose siempre responsables de aquello que sí pueden y tomando las riendas de su futuro.

¿Por qué?

Pues porque lo contrario no es práctico para nuestro bienestar personal y éxito profesional. Es decir:

  • No es práctico ir por la vida intentado controlar lo que no podemos.
  • No es práctico ir por la vida quejándonos de circunstancias y personas que no cumplen con nuestras expectativas y necesidades.
  • No es práctico ir por la vida responsabilizando a los demás de todo lo que nos ocurre.

Pensar y actuar de esta manera no solo nos aleja de avanzar hacia nuestros objetivos personales y metas profesionales sino que nos aleja de la felicidad también. Y eso no es muy emocionalmente inteligente.

Lo que sí es práctico es responsabilizar de nuestro bienestar personal y éxito profesional a la única persona que sabemos –con total seguridad– que podemos controlar; nosotros mismos.

Por ello, si deseamos aumentar la confianza en nosotros mismos con Inteligencia Emocional, debemos recordarnos continuamente lo siguiente:

Hay cosas en la vida que podemos controlar y otras que no.

De este principio derivan dos reglas fundamentales que no solo son los pilares de la Inteligencia Emocional de verdad sino de desarrollar una (muy) alta seguridad en uno mismo también:

  • Debemos hacernos responsables de aquello que podemos controlar
  • Debemos colocar nuestra felicidad en aquello que podemos controlar

Hacernos responsables de aquello que podemos controlar

Las personas emocionalmente inteligentes –al igual que las seguras de sí mismas– reconocen que lo único que pueden controlar realmente en su vida son sus emociones, necesidades y decisiones. Por lo tanto, se hacen siempre responsables de éstas en cada momento.

Por eso, una persona emocionalmente inteligente y segura de sí misma, al experimentar un conflicto con alguien, nunca pensará:

«Me has hecho daño. Es culpa tuya que me sienta así”.

Sino que dirá:

«Estoy dolido, pero no es responsabilidad tuya que me sienta así”.

Pero no solo se hacen responsables de lo que pueden controlar en el presente sino de lo que pudieron controlar en el pasado también.

Por eso, una persona emocionalmente inteligente y segura de sí misma al perder su puesto de trabajo, nunca pensará:

«Mi jefe me ha despedido del trabajo y se va a arrepentir ese hijo de….».

Sino que dirá:

«Vale. He perdido mi puesto de trabajo y probablemente exista una buena razón para ello. Debo haber cometido algunos errores y voy a esforzarme en entenderlos, en mejorar y de asegurarme también de que no vuelvan a ocurrir en el futuro».

Las personas emocionalmente inteligentes –al igual que las seguras de sí mismas– se responsabilizan de todo lo que les ocurre en su vida, reconociendo sus debilidades, asumiendo errores y aprendiendo de los fracasos.

Siempre.

De ahí que para aumentar la confianza en nosotros mismos tengamos siempre que colocar nuestra felicidad, bienestar y porvenir en aquello que podemos controlar.

Colocar nuestra felicidad en lo que podemos controlar

Las personas emocionalmente inteligentes –al igual que las seguras de sí mismas– no esperan a que las cosas simplemente ocurran, sino que toman las riendas de su vida en todo momento.

Saben que en el momento en el que no se hacen responsables de su propio futuro, dejan que éste sea determinado por las decisiones de los demás; por algo que no está bajo su influencia.

Por eso, una persona emocionalmente inteligente y segura de sí misma al marcarse un objetivo personal o una meta profesional, nunca pensará:

«A ver si ocurre algo que me acerque a mi objetivo o meta”.

Sino que se preguntará:

«¿Qué puedo hacer yo para acercarme a mi objetivo o meta?”

Si nuestro éxito profesional o bienestar personal se basa en lo que decide el gobierno de turno, en lo que hace nuestro jefe con su empresa o en lo que ocurre en los mercados financieros, en el momento en que no ocurre lo que a nosotros nos gustaría, sufriremos siempre.

“¿Qué puedo hacer que esté bajo mi control ahora mismo?”

“¿De qué me puedo responsabilizar para alcanzar lo que quiero?”

“¿Qué puedo hacer para que mi futuro dependa de mí?”

Esas son las preguntas que se hacen continuamente las personas emocionalmente inteligentes y seguras de sí mismas.

Porque solo así avanzamos profesionalmente y crecemos personalmente.

Porque nadie sufre más que aquel que espera que los demás le hagan feliz.

Una persona con Inteligencia Emocional y seguridad en sí mismo, por lo tanto, no:

  • intenta controlar lo que le es imposible;
  • se queja de lo que hacen y dicen los demás, ni
  • culpa al resto de lo que le ocurre en su vida.

Una persona con Inteligencia Emocional y seguridad en sí mismo se hace responsable de su(s):

  • decisiones;
  • emociones y estado de ánimo;
  • éxito profesional, y
  • felicidad y bienestar.

Ingrediente n.º 2: Utilizar las emociones para conocerse mejor

Vídeo extraído del curso Trabajar con Inteligencia Emocional, el cual está en proceso de edición. Si deseas ser notificado/a cuando este esté terminado, apúntate aquí (no te enviaré ningún otro email que no sea para informarte sobre el curso).

Al igual que Nelson Mandela, las personas seguras de sí mismas conocen perfectamente lo que les hace felices y lo que les hace disfrutar, recordando siempre lo que les hace sufrir, lo que les hace enfadar y lo que no les gustaría repetir jamás.

Las personas seguras de sí mismas se conocen a la perfección; saben quienes son y hacia dónde quieren dirigirse.

¿Por qué?

Pues porque lo contrario no es práctico para nuestro bienestar personal y éxito profesional. Es decir:

  • No es práctico ir por la vida sin saber lo que nos gusta hacer, lo que nos motiva a seguir adelante o lo que nos apasiona en la vida.
  • No es práctico ir por la vida perdiendo el tiempo en lugares y con personas con las que no nos sentimos motivados, alegres o apasionados.
  • No es práctico ir por la vida sin comprender qué queremos para nuestra vida, qué capacidades podemos aprovechar y qué habilidades necesitamos fortalecer. 

Pensar y actuar de esta manera no solo nos aleja de avanzar hacia nuestros objetivos personales y metas profesionales sino que nos aleja de la felicidad también. Y eso no es muy emocionalmente inteligente.

Lo que sí es práctico es escuchar, validar y respetar nuestras emociones para conocernos mejor; dejarnos llevar por las emociones para desarrollar autoconocimiento.

Un alto grado de autoconocimiento combinado con el primer ingrediente, hace que las personas emocionalmente inteligentes –al igual que las seguras de sí mismas– estén muy cómodas en su propia piel, tengan mejor sentido del humor y adquieran más posibilidades de alcanzar sus metas y cumplir sus sueños.

¿Por qué?

Por dos razones:

  • Saber qué nos hace disfrutar y qué no hace que tengamos más posibilidades de encontrar nuestra pasión en la vida y dedicarnos a ello.

Cuanto más disfrutamos de lo que hacemos para ganarnos la vida, más tiempo, energía y recursos invertimos; y cuanto más comprometidos estamos en nuestro trabajo mayor probabilidad existe de mejorar en éste, siendo mayores los incentivos tanto emocionales como económicos.

  • Conocer nuestras debilidades y responsabilizarnos de ellas, además de saber qué podemos controlar y qué no en cada situación, hace que coloquemos nuestro foco de atención solo y exclusivamente en aquello que realmente podemos mejorar, olvidándonos de aquello que no podemos cambiar.

Por ejemplo, si las personas emocionalmente inteligentes –al igual que las seguras de sí mismas– desean mejorar algún aspecto de su vida y hacerlo se encuentra bajo su control –como ser más comunicativo, ser mejor negociador o ser más empático–, se enfocan en ello.

¿Quieren mejorar algo, pero no pueden porque no tienen capacidad para controlarlo –como tener un pie mucho más grande que otro, o haber nacido con la nariz pequeña, por ejemplo–? Pues se olvidan porque no pueden cambiarlo ni responsabilizarse de ello.

¿Y cómo utilizan las personas emocionalmente inteligentes sus emociones para desarrollar autoconocimiento y aumentar la confianza en ellos mismos?

Existen tres maneras de conocernos mejor a nosotros mismos mediante las emociones:

– saliendo de nuestra zona de confort;

– mediante nuestras relaciones, y

– fijándonos cómo nos sentimos después de cualquier actividad que realicemos o experiencia que vivamos.

¿Cómo conocernos mejor?

Una persona con Inteligencia Emocional y seguridad en sí misma, por lo tanto:

  • sale de su zona de confort muy a menudo;
  • se fija en cómo se siente en compañía de otras personas, y
  • reflexiona sobre cómo se siente al realizar cualquier actividad y pasar cualquier experiencia.

Ingrediente n.º 3: Tener estrategias para lidiar con las emociones incómodas

Vídeo extraído del curso Trabajar con Inteligencia Emocional, el cual está en proceso de edición. Si deseas ser notificado/a cuando este esté terminado, apúntate aquí (no te enviaré ningún otro email que no sea para informarte sobre el curso).

Al igual que Nelson Mandela –y que todo el mundo–, las personas seguras de sí mismas suelen sentir malestar emocional de vez en cuando, pero no dejan que este influya en su estado de ánimo por mucho tiempo.

Al igual que todo el mundo, las personas seguras de sí mismas se sienten amenazas de vez en cuando, pero no dejan que las inseguridades de su amígala controlen sus decisiones.

¿Por qué?

Pues porque, de nuevo, lo contrario no es práctico para nuestro bienestar personal y éxito profesional. Es decir:

  • No es práctico ir por la vida sintiéndonos incómodos durante el tiempo suficiente como para influir negativamente en nuestro comportamiento y rendimiento.
  • No es práctico ir por la vida permitiendo que nuestras creencias limitantes nos impidan salir de nuestra zona de confort y crecer personal y profesionalmente.

Actuar de esta manera no solo nos aleja de avanzar hacia nuestros objetivos personales y metas profesionales sino que nos aleja de la felicidad también. Y eso no es muy emocionalmente inteligente.

Lo que sí es práctico es enseñar al mundo nuestra mejor versión cuando sea, donde sea y con quien sea; desarrollar resiliencia y adaptabilidad.

Para ello, debemos esforzarnos en tranquilizarnos siempre que sintamos emociones incómodas –bajar los niveles de cortisol– y modificar nuestra percepción de la situación con el fin de desarrollar resiliencia y adaptabilidad; yo a esto lo llamo activar nuestro coach interior:

Como conclusión, si queremos aumentar la confianza en nosotros mismos con Inteligencia Emocional, debemos siempre:

  • Responsabilizarnos de nuestras emociones, pensamientos y decisiones, y colocar nuestro porvenir, bienestar y éxito profesional en aquello que podemos controlar.
  • Utilizar nuestras emociones para conocernos y aceptarnos tal y como somos.
  • Activar nuestro coach interior siempre que sintamos emociones incómodas.

Recuerda que para que las cosas ocurran debemos de realizar algún tipo de transformación en nuestra vida. Si no cambiar sería bastante sencillo y todo el mundo lo lograría… y desgraciadamente no es así. No debemos olvidarnos de que la solución a nuestros problemas nunca está afuera. Nunca está en aquello que no podemos controlar, sino en lo que adquirimos con trabajo, esfuerzo y sacrificio.

Somos los principales protagonistas de nuestra historia y solo nosotros somos responsables de mejorarla o de entorpecerla.

10 comentarios en “Cómo aumentar la confianza en uno mismo con Inteligencia Emocional”

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