Cuatro maneras de ganarte la confianza de tu equipo

¿Te gustaría saber cómo crear confianza en los demás?

¿Saber vender mejor?

¿Mejorar la relación que tienes con tus empleados o superiores?

¿Mejorar el servicio al cliente de tu empresa?

¿Ganarte el respeto de los que te rodean?

Si has respondido a alguna de estas preguntas, he aquí la respuesta:

La clave es saber crear seguridad emocional en los demás.

Es decir, conseguir que la otra persona –sea quien sea– se encuentre tan emocionalmente segura con nosotros que quiera pasar su tiempo con nosotros, sienta aprecio por nosotros y nos respete por cómo le tratamos.

Porque una cosa está clara; nadie nos respetará si no caemos bien –lo contrario será miedo– y no caeremos bien a nadie si no sabemos hacer sentir seguridad emocional a los demás. Solo si sabemos crear confianza en los demás podremos vender más, relacionarnos mejor con nuestros empleados/clientes y ganar el respeto de los que nos rodean.

Según el famoso escritor Dale Carnegie, existen varias maneras de crear confianza en los demás. Él lo llama maneras de ganar amigos, pero valen perfectamente para responder a todas las preguntas expuestas al principio del artículo.

Algunas son las siguientes: 

1- No critiques

«En lugar de juzgar a los demás, trata de entenderles. Averigua por qué hacen lo que hacen. Eso es mucho más rentable y mucho más interesante que la crítica, además de transmitir simpatía, tolerancia y bondad».

Me gustaría añadir una aclaración a este punto, el cual considero el más importante de todos los que vamos a ver; no criticar incluye no criticar las emociones de los demás.

Debemos darnos cuenta de que no podemos controlar lo que sentimos –y pensamos– en una primera instancia.

De verdad, piénsalo.

Si te gusta ir al cine, cocinar para toda tu familia y leer novelas de misterio, es lo que te gusta. No puedes evitarlo.

Tampoco puedes evitar que te haga gracia un chiste. O que te dé pena ver lo que pasa en Ucrania. O que te enfade lo que dicen los políticos.

Nunca olvides esto: No podemos controlar cómo nos sentimos en una primera instancia.

Por lo tanto, no tiene ningún sentido invalidar lo que los demás sienten. Ni que los demás rechacen nuestras emociones. Ni que intentemos cambiar cómo se sienten los demás.

Es como si alguien nos critica por tener los pies demasiado grandes.

No podemos controlar el tamaño de nuestros pies. Así que, ¿por qué criticar a alguien por ello? Pues lo mismo ocurre con las emociones.

Y ya que este punto me parece el más importante a la hora de crear confianza con los demás, me gustaría hacer un experimento contigo.

Nuestras personas favoritas

Piensa en tus cinco personas favoritas. Las cinco personas que más quieres en este mundo. Las que más a gusto te sientes cuando estás con ellas. Aquellas con las que menos te cansas de pasar tiempo.

¿Las tienes?

Ahora, responde a la siguiente pregunta:

¿Son estas personas con las que menos te sientes juzgado/a?

¿A que sí?

Piénsalo. Elegimos a nuestras relaciones por cómo nos hacen sentir; por cómo nos sentimos junto a ellas. Esto es así porque el mayor miedo de nuestro cerebro es sentirse juzgado por los demás.

Es por eso que cuanto más juzgados nos sentimos por alguien, más nos alejamos de esa persona (y viceversa). Nuestras personas favoritas siempre serán las que menos juzgan cómo nos sentimos, cómo pensamos o cómo actuamos.

Y es normal. Nadie quiere contar sus historias y ser criticado o juzgado al hacerlo, ¿no?

Es por eso que cuanto más juzgados nos sentimos por alguien, más nos alejamos de esa persona (y viceversa).

Si queremos ser la persona favorita de alguien, debemos criticar lo menos posible sus sentimientos, opiniones y decisiones.

2- Interésate por los demás (de manera sincera)

«Puedes hacer más amigos en dos meses al tener un interés genuino por los demás, que los que puedes hacer en dos años tratando de conseguir que otras personas se interesen por ti».

«La gente no está interesada en ti. Ellos están interesados en sí mismos por la mañana, al mediodía y después de cenar».

«¿Por qué la gente debería interesarse en ti, a menos que tú te intereses en ellos primero?»

Tiene sentido, ¿no?

Cuanto más sienta otra persona –sea quien sea– que nos interesamos por ella, más se interesará ella por nosotros. Esto ocurre gracias a un tipo de neuronas que todos tenemos, llamadas las neuronas espejo.

Las neuronas espejo

En nuestro sistema neuronal existen un tipo de neuronas llamadas neuronas espejo, las cuales reflejan el comportamiento de otra persona de igual manera que si nosotros mismos estuviéramos realizando esa misma acción.

Esto ocurre porque las neuronas espejo se activan siempre que:

  • Realizamos una acción
  • Vemos a otra persona realizar una acción

Es decir, prácticamente siempre que realizamos cualquier actividad y pasamos por cualquier experiencia. Estas neuronas –como todas las que tenemos– operan bajo nuestra consciencia y son las responsables de que, sin darnos cuenta:

  • aprendamos mediante observación;
  • repitamos actitudes ajenas, y;
  • contagiemos el estado de ánimo y los sentimientos a los demás.

Nunca olvides esto: El cariño, al igual que el respeto, siempre es recíproco.

Recuerda esto también: Nadie se interesará por nosotros si no mostramos un interés genuino por ellos primero.

3- Anima a los demás a hablar de sí mismos

«Haz preguntas que la otra persona disfrute contestando».

«Recuerda que la persona con la que estás hablando está cien veces más interesada en sí misma, en sus deseos y en sus problemas, de lo que estás tú en los tuyos».

Recuerda esto: Nos hace sentir muy bien hablar sobre aquello que nos apasiona o de lo que disfrutamos.

Por lo tanto, si queremos ganar la confianza de alguien, debemos acordarnos de preguntarle sobre temas que le interesen.

Pregúntale sobre su vida, sus aficiones y sus problemas. Centrémonos en ellos por unos momentos.

4- Escucha bien

Cuando preguntemos sobre la vida de la otra persona, sobre sus aficiones y sus problemas, debemos escuchar de manera empática y activa.

¿Qué significa escuchar de manera empática y activa?

Este tipo de escucha requiere mucho más que recopilar información con nuestros oídos para poder responder de manera adecuada a lo que nos están contando.

Aunque siempre creamos que tenemos la solución a todos los problemas de los demás.

Este tipo de escucha requiere mucho más que escuchar una historia esperando impacientemente que se termine para poder contar la nuestra.

Aunque siempre consideremos que nuestra historia es mucho más interesante que la de la otra persona.

Escuchar de manera empática y activa; de forma emocionalmente inteligente

  • Escuchar de forma emocionalmente inteligente significa utilizar los oídos para escuchar y los ojos para observar ―lenguaje corporal, expresiones faciales y gestos de la otra persona― para intuir lo que la otra persona siente en ese momento.
  • Escuchar de forma emocionalmente inteligente significa esperar a que la persona que habla diga todo lo que lleva dentro para ofrecer una opinión.
  • Escuchar de forma emocionalmente inteligente significa reflejar lo que uno está escuchando ―con empatía y sin criticar― para que la persona que habla sienta que estamos prestando atención.
  • Escuchar de forma emocionalmente inteligente significa valorar las emociones de la persona que habla para luego ayudarla a gestionarlas de forma sana y eficiente.
  • Escuchar de forma emocionalmente inteligente significa olvidarse de las necesidades y opiniones personales, concentrándose en las necesidades y problemas de la persona que habla.

El objetivo

El objetivo de una persona emocionalmente inteligente siempre será hacer sentir a la persona que habla valorada, comprendida y respetada.

Suelte lo que suelte por su boca.

Y para eso, debemos valorar, comprender y respetar sus sentimientos, necesidades y opiniones.

¿Que la persona que habla nos cuenta que se siente triste? Nosotros respetamos su emoción sin criticar que se sienta de esa manera.

¿Que nos cuenta que tiene una opinión contraria a la nuestra? Nosotros respetamos su opinión sin criticar que piense de esa manera.

¿Que nos cuenta que ha cometido un asesinato? Nosotros respetamos su decisión sin criticar sus acciones mientras nos cuenta qué ha hecho, claro. Luego ya podemos criticar lo que ha hecho.

Porque, ¿no es eso lo que todos queremos?

¿No queremos todos contar nuestras preocupaciones, nuestros errores, nuestras necesidades y nuestras historias sin sentirnos juzgados?

Recuerda que ni las emociones ni los pensamientos se pueden controlar en una primera instancia. Por lo tanto, el objetivo de una persona emocionalmente inteligente es explorar, respetar y utilizar las emociones ajenas y propias para solucionar problemas, nunca reprimirlas.

El resultado

¿El resultado?

Que nuestras relaciones sientan que pueden compartir con nosotros cualquier sentimiento, secreto y problema. Sin importar que sientan o piensen.

Que sepan que independientemente de lo que nos cuenten nunca les vamos a criticar por sentir, pensar o hacer lo que sea.

De esta manera siempre se sentirán validados, comprendidos y respetados en nuestra presencia.

Y sentirse así, es adictivo.

De hecho, puede que sea una de las mejores sensaciones que existen.

De esta manera conseguiremos que nuestras relaciones nos respeten y quieran por cómo les hacemos sentir. A cambio, estos volverán a contarnos sus cosas cuando lo necesiten, creándose una relación de confianza y cariño a largo plazo entre ambos.

Como resumen, voy a comparar lo que significa escuchar bien ―de forma emocionalmente inteligente― y escuchar mal ―de forma poco emocionalmente inteligente―:

Atención vs. distracción

Una persona que escucha bien siempre hace esfuerzos por no distraerse.

Mientras una persona que escucha mal se distrae y no le preocupa que la persona que habla se dé cuenta.

Continuidad vs. interrupción

Una persona que escucha bien nunca interrumpe hasta que la otra persona termina de decir lo que quiere.

Mientras una persona que escucha mal interrumpe con sus historias y opiniones siempre que puede.

Aclaración vs. pasotismo

Una persona que escucha bien siempre aclara lo que oye cuando sea necesario para que la otra persona se sienta escuchada.

Mientras que a una persona que escucha mal le da igual no enterarse al 100% de lo que la persona está contando.

Sus necesidades vs. las mías

Una persona que escucha bien siempre pone su foco de atención en los objetivos y necesidades de la persona que habla.

Mientras que una persona que escucha mal olvida los objetivos y necesidades de la persona que habla.

Aceptación vs. juicio

Una persona que escucha bien nunca juzga las opiniones, sentimientos o acciones de la persona que habla.

Mientras que una persona que escucha mal critica las opiniones, sentimientos o acciones de la persona que habla.

Como puedes comprobar, ganar la confianza de alguien –empleado, superior, cliente o compañero de trabajo– requiere hacerle sentir de la mejor manera posible, así que céntrate en eso.

¡Buena suerte y comenta qué técnica añadirías a esta lista! Te leo en los comentarios.

5 comentarios en “Cuatro maneras de ganarte la confianza de tu equipo”

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