
Como me imagino que sabes bien, las emociones es la manera que tiene nuestro cerebro de comunicarnos el resultado de sus predicciones. Nuestro cerebro interpreta el mundo y nuestro cuerpo siente de manera totalmente ajena a nuestra consciencia. Sin quererlo, las emociones nos indican qué es lo que nos hace disfrutar, qué es lo que nos hace sufrir, qué es lo que nos hace felices, qué es lo que nos hace sentir inseguros, cuáles son nuestros valores…
Las personas emocionalmente inteligentes saben que los seres humanos no pedimos tener esta ayuda al nacer, pero que la biología fue lo suficientemente sabia como para saber que necesitaríamos un sistema que nos ayudara no solo a sobrevivir, sino a alcanzar nuestras metas y cumplir nuestros sueños también. Las personas emocionalmente inteligentes, por lo tanto, desarrollan autoconocimiento emocional para aprovechar sus emociones (las agradables, sobre todo) y tomar mejores decisiones.
¿De qué tipo de decisiones estamos hablando?
La verdad es que de todo tipo, aunque no me refiero tanto a qué comeremos mañana o a qué camiseta nos pondremos hoy, sino a aquellas decisiones que puedan desencadenar consecuencias muy positivas o muy negativas para nuestro bienestar. Porque cuanto más importante es la decisión a tomar, más autoconocimiento emocional se requiere.
Por ejemplo, para decidir a qué queremos dedicarnos laboralmente.
Encontrar nuestra pasión
Las personas emocionalmente inteligentes saben que cuanto más disfrutamos de lo que hacemos para ganarnos la vida, más tiempo, energía y recursos invertimos (más motivación sentimos); y cuanto más comprometidos estamos en nuestro trabajo, mayor probabilidad existe de mejorar en este, siendo mayores los incentivos tanto emocionales como económicos.
En otras palabras; las personas emocionalmente inteligentes saben que el éxito y el dinero viene mucho más fácilmente si trabajan en algo que les apasiona o les hace disfrutar.
Piénsalo.
Ellon Musk, Jeff Bezos, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Steve Jobs… ¿Qué tienen todos los grandes empresarios de nuestra generación?
Mucho dinero, sí.
Pero, ¿a parte de eso?
Sus ideas cambiaron nuestras vidas.
¿Qué tienen en común Michael Jordan, Pelé, Michael Schumacher, Serena Williams, Tiger Woods…?
En efecto; fueron los mejores.
¿Qué me dices de Pablo Picasso, Marie Curie, Leonardo Da Vinci, Rosa Parks…?
Eso es; hicieron historia.
Todos estos hombres y mujeres cambiaron nuestra vida (y la siguen cambiando) e hicieron historia porque fueron (y siguen siendo) los mejores en lo suyo.
¿Y por qué lo fueron?
Porque les apasionaba lo que hacían. Y como les apasionaba lo que hacían, eran los mejores en ello.
Cuando trabajamos en aquello que nos gusta, nos cuesta mucho menos trabajar los viernes hasta las tantas de la mañana, no nos da tanta pereza levantarnos pronto al día siguiente para seguir trabajando ni evitamos aprender más sobre el tema para conseguir dominarlo. Cuando trabajamos en aquello que nos apasiona, en aquello que tiene sentido para nosotros, en aquello que nos hace sentir tan bien… no tenemos la sensación de trabajar, sino que hacemos lo que nos gusta a cambio de dinero.
Tiene sentido, ¿no?
“Me encanta pintar; me dedico a pintar mucho; pinto muy bien; gano dinero con ello; “gano dinero haciendo lo que me gusta”.
“Me encantan los números; estudio matemáticas o ingeniería; encuentro trabajo en una buena empresa; gano dinero con ello; gano dinero haciendo lo que me gusta”.
“Me encantan las personas; estudio recursos humanos; empiezo a trabajar en el departamento de recursos humanos de una empresa; gano dinero con ello; gano dinero haciendo lo que me gusta”.
Está claro que si no disfrutamos de lo que hacemos para vivir, es mucho más difícil sentirnos motivados y con ganas de mejorar, aprender y crecer. Por lo tanto, si no disfrutamos de nuestro trabajo, tenemos menos posibilidades de ascender hasta los puestos relevantes en la empresa u organización, ganar dinero y alcanzar objetivos.

Es por esta simple razón que las personas emocionalmente inteligentes tienen más oportunidades de ser felices en su trabajo que aquellos que no se dejan guiar por sus emociones agradables.
Debemos encontrar nuestra pasión para dedicarnos a lo que nos gusta y poder alcanzar el éxito. Y para ello, ser conscientes de qué nos produce sensaciones agradables –desarrollar autoconocimiento emocional– es absolutamente clave.
Perfecto, pero espera.
Antes de continuar, me gustaría hacer una aclaración.
Entiendo que estés pensando; “Pff… ojalá fuera tan fácil como eso”.
Y tienes toda la razón del mundo.
Soy consciente de que estoy simplificando mucho la vida de las personas y la toma de decisión de una carrera laboral, pero espero que entiendas a lo que me refiero.
Lo cierto es que la vida no es tan sencilla. Ojalá, aún sabiendo lo que nos gusta y lo que no, fuéramos todos capaces de dedicarnos a ello. Evidentemente, existe un gran porcentaje de la población que nunca lo conseguirá por circunstancias que están fuera de nuestro control, ya sea porque carecen de ciertas habilidades innatas que les impiden ser buenos en lo que les gusta, por falta de oportunidades en el país o debido a presiones sociales por cierta parte de su entorno.
Dicho esto, volvamos a centrarnos en aquellos que pueden permitirse el lujo de elegir dónde trabajar.
Porque, me gustaría ahora responder a una pregunta que a lo mejor te está rondando la cabeza.
“Entonces, ¿debemos tomar todas nuestras decisiones basándonos en lo que sentimos?”
“¿Debemos hacer siempre caso a las emociones agradables para tomar nuestras decisiones?”
Mi respuesta es; por supuesto que no. Eso no sería emocionalmente inteligente.
Cómo tomar mejores decisiones con la cabeza y el corazón
Por cómo está diseñado nuestro cerebro –y por el mayúsculo protagonismo que tienen las emociones en nuestra toma de decisión–, necesitamos la racionalidad para lidiar con la emoción, a la vez que necesitamos la emoción para lidiar con la racionalidad también.
No podemos –ni debemos– ir por la vida tomando decisiones guiados solo por emociones cómodas (e incómodas, claro está), ni al revés tampoco.
El objetivo de este artículo es explicar que las personas emocionalmente inteligentes siempre prestan atención a lo que sienten para tomar sus decisiones, pero con cabeza.
Es decir; las emociones –nuestra amígdala– nos dicen adónde debemos ir, mientras que la cabeza –nuestra corteza frontal– diseña la estrategia para llegar ahí.
Las personas emocionalmente inteligentes tienen un diálogo interno donde las emociones toman la palabra, pero la racionalidad tiene la última.
Ese diálogo del que hablamos es muy parecido a lo siguiente (ejemplo de un joven que debe elegir pronto qué carrera estudiar):
Cabeza (corteza frontal): “Bueno, ¿qué hacemos? Debemos tomar una decisión y nuestras dos opciones son estudiar arquitectura o ingeniería.”
Corazón (amígdala): “Me encanta pintar”.
Cabeza: “Ya lo sé, por eso estamos un poco más inclinados a estudiar arquitectura”.
Corazón: “Me refiero que me encanta pintar de verdad”.
Cabeza: “¿Cómo? ¡¿Quieres añadir una tercera opción a nuestra decisión?!”
Corazón: “Eso es”.
Cabeza: “¿Por qué?”
Corazón: “Pues porque lo disfruto mucho”.
Cabeza: “Vale. Pero, ¿cómo te sientes cuando pintas?”
Corazón: “Siento como si se parara el tiempo y mientras está parado, soy feliz”.
Cabeza: “Entiendo. Entonces tiene sentido pintar mucho más de lo que lo hacemos actualmente”.
Corazón: “Eso trato de decirte”.
Cabeza: “¿Pero te gusta tanto como para dedicarte a ello en un futuro?”
Corazón: “Yo diría que sí y que vamos a vivir muy bien de ello, la verdad”.
Cabeza: “Bueno, para el carro. Antes de nada, déjame preguntarte. Si te gusta tanto pintar, ¿significa eso que queremos desechar la opción de estudiar ingeniería?
Corazón: “Eso es”.
Cabeza: “Pero, con la cantidad de salidas laborales que tiene…”
Corazón: “Ya, pero no me gusta”.
Cabeza: “Entonces las opciones que nos quedan son estudiar arquitectura o arte”.
Corazón: “Arte”.
Cabeza: “¡No! Espera. Para estar seguros de que tenemos que dedicarnos a pintar, primero debemos asegurarnos de que, efectivamente, disfrutas tanto pintando como dices ahora mismo. A lo mejor cambiamos de parecer al poco tiempo. A la vez, debemos asegurarnos de que somos buenos pintando para poder vivir de ello cómodamente. Finalmente, debemos entender las salidas laborales que tiene y comprometernos a dar lo máximo de nosotros”.
Corazón: “Entonces, ¿qué hacemos?”
Cabeza: “Me parece precipitado escoger la carrera de arte frente a la de arquitectura sin haber investigado todo lo que he dicho y sin haber ganado experiencia antes. Necesitamos un plan que nos haga seguir pintando sin perder oportunidades”.
Corazón: “De acuerdo”.
Cabeza: “Ya lo tengo. No sabemos si somos el próximo Picasso o no, ni tenemos tiempo para averiguarlo. Quieres que sigamos pintando, pero yo no quiero tirarnos a la piscina sin saber si vamos a ser capaces de vivir del arte o no. Por lo tanto, este es el plan; como te gusta el arte y la arquitectura tiene arte, vamos a escoger la carrera de arquitectura mientras pintamos en una academia a la que nos vamos a apuntar. Estudiamos arquitectura y pintamos en una academia a la vez durante el primer año. Con el tiempo y depende de lo que vayamos descubriendo, iremos tomando decisiones. Pero, por ahora, hagamos lo que digo”.
“Vale”, estarás pensando. “Bonita representación, pero ¿cómo puedo exactamente tomar decisiones importantes con Inteligencia Emocional?”
«Si tengo que elegir entre A y B, ¿cómo decido qué decisión tomar?»
Muy sencillo.
Las consecuencias de nuestras acciones
Prueba a realizar los dos siguientes pasos:
- Tranquilizarse
- Reflexionar sobre las consecuencias
Paso uno: Tranquilizarse
Calmarnos antes de tomar una decisión es fundamental porque si nos encontramos emocionales nos va a ser imposible pensar eficientemente. Y, evidentemente, cuanto más trascendental es la decisión, menos emocionales y más racionales debemos encontrarnos.
No significa que debamos anular nuestras emociones al tomar decisiones, sino tomar decisiones en base a lo que sentimos, pero de forma calmada.
Y la forma más sencilla de hacer que esto suceda es manipular nuestra respiración; lo que se llama respiración profunda o diafragmática.

Está científicamente probado que prestar atención y cambiar el ritmo de la respiración nos relaja; disminuye la frecuencia cardíaca y activa el sistema nervioso parasimpático, el cual es responsable de que nuestro cuerpo se relaje.
Para bajar los niveles de cortisol, debemos cambiar la proporción de nuestra inhalación y exhalación. Es decir, inhalar contando hasta cuatro y exhalar contando hasta ocho, por ejemplo. Y muy importante, nuestra tripa/vientre tiene que subir con cada inhalación y bajar con cada exhalación.
Muchos científicos afirman que esta es la manera correcta de respirar, por cierto.
Tras unos minutos concentrándonos en nuestra respiración, al poner nuestra atención en algo que podemos controlar, activamos de nuevo el área del cerebro que da sentido de manera lógica a lo que está sucediendo en el momento presente –es decir, a nuestra corteza prefrontal–.
De esta forma, evitamos tomar decisiones con nuestros impulsos emocionales y auto limitarnos.
Existen otras formas de bajar nuestros niveles de cortisol, por supuesto.
Podemos salir a correr, hacer ejercicio, cocinar, meditar, contar hasta diez, ver la televisión, etc. Todo vale mientras pausemos nuestra toma de decisión para reflexionar de una manera calmada, lo cual es el segundo paso.
Paso dos: Reflexionar sobre las consecuencias
Debemos fijarnos siempre en lo que sentimos para tomar nuestras decisiones, pero a la vez, nunca debemos dejar de preguntarnos la siguiente pregunta:
“¿Cuáles serían las consecuencias de tomar X decisión?”
Es decir, “¿qué consecuencias podría tener escoger la opción A?”
Y, por otro lado:
“¿Qué consecuencias podría tener escoger la opción B?”
Podemos hacer una lista (mental o física) de las hipotéticas consecuencias que ambas opciones puedan acarrear hacia nosotros mismos (salud emocional, bienestar, relación que tienen con ellos mismos, economía…) y hacia los demás (salud emocional, bienestar, relación que tienen con otros, su economía…).
Es decir; cómo afectaría la decisión a nosotros mismos y a los demás, en definitiva.
Luego, podemos elegir una opción u otra basándonos en nuestras preferencias o en lo que creemos que es más importante para nuestra vida.
Y esto vale para todo tipo de decisiones. Por ejemplo;
Escenario uno: A una pareja le apetece tener un hijo. ¿Deberían tenerlo ya o esperar un tiempo (dos o tres años)?
Tras calmarnos y evitar actuar impulsivamente (irnos a la cama directamente, tener una discusión, etc.), nos preguntamos ambos:
“¿Qué consecuencias puede tener el que tengamos un hijo ahora?”
Tener un hijo ahora significa tenerlo más jóvenes que en la segunda opción, con lo cual:
- Tendremos que ahorrar más dinero/recursos para gastarlo en las necesidades del bebé (negativo)
- Tendremos menos tiempo para estar con el bebé porque seguiremos trabajando (negativo)
- Tendremos menos dinero/recursos para cubrir nuestras propias necesidades (negativo)
- Tendremos menos tiempo para nosotros respecto a la segunda opción (negativo)
- Tendremos más energía para cuidar del bebé (positivo)
- Sus abuelos todavía tienen tiempo para disfrutar del bebé (positivo)
- Nuestros amigos ya tienen hijos, así que podremos hacer planes con ellos (positivo)
- Por ello, nuestro bebé crecerá relacionándose con los bebés de nuestros amigos (positivo)
- Satisfacemos nuestra necesidad ahora, sabiendo que (a lo mejor), no nos apetece tener un bebé en un futuro (positivo)
- Etc.
“¿Qué consecuencias puede tener el que esperemos a tener un hijo más adelante?”
Tener un hijo más adelante significa tenerlo más mayores que en la primera opción, con lo cual:
- Tendremos más dinero/recursos para gastarlo en las necesidades del bebé (positivo)
- Tendremos más tiempo para estar con el bebé porque ya no necesitaremos trabajar tanto (positivo)
- Tendremos más dinero/recursos para cubrir nuestras propias necesidades (positivo)
- Tendremos más tiempo para nosotros respecto a la primera opción (positivo)
- Tendremos menos energía para cuidar del bebé, pero tendremos más dinero/recursos para que alguien nos ayude a cuidarlo (neutral)
- Sus abuelos no tendrán tiempo para disfrutar del bebé (negativo)
- Nuestros amigos tienen hijos, pero mayores. Aun así, podremos hacer planes con ellos (positivo)
- Por ello, nuestro bebé crecerá relacionándose con los hijos de nuestros amigos, aunque sean unos años mayores que nuestro hijo o hija (positivo)
- Estaremos más preparados para ser padres que antes (positivo)
- Satisfacemos nuestra necesidad más adelante, sabiendo que (a lo mejor), no nos apetece tener un bebé en ese momento (negativo)
- Existen posibilidades (aunque no muchas) de que le bebé no salga tan sano como en la primera opción (negativo)
- Etc.
Finalmente, nos preguntamos qué puntos son más importantes para nosotros.
Escenario dos: Llevo veinte años en una organización que me da mucho dinero, pero que ya no me hace feliz, y me gustaría empezar mi propia empresa. ¿Debería dar el salto o quedarme donde estoy?
Tras calmarme y evitar actuar impulsivamente (dejar el trabajo, solicitar un préstamo a terceros, etc.), me pregunto:
“¿Qué consecuencias puede tener empezar mi propia empresa?”
Empezar mi propia empresa significa, eventualmente, dejar mi puesto de trabajo actual, con lo cual:
- Tendré más tiempo para comenzar mi proyecto (positivo)
- Estaré más contento y menos estresado por mi trabajo actual (positivo)
- No cobraré hasta que comience a facturar con mi empresa (negativo)
- Sentiré mucho estrés al principio por la presión de necesitar facturar (negativo)
- Mi mujer sentirá estrés también por la misma razón (negativo)
- Ganaré experiencia (positivo)
- Seré mi propio jefe y tendré más tiempo para hacer lo que me gusta a la larga (positivo)
- Ganaré más dinero a la larga (positivo)
- Seré más feliz a la larga (positivo)
- Etc.
“¿Qué consecuencias puede tener quedarme a trabajar donde estoy?”
Quedarme en mi puesto de trabajo significa renunciar a mi bienestar y posponer un objetivo, con lo cual:
- No tendré tiempo para comenzar mi proyecto (negativo)
- Seguiré desmotivado y estresado por mi trabajo actual (negativo)
- Seguiré cobrando bien (positivo)
- Mi mujer y mis hijos seguirán sintiendo estabilidad económica (positivo)
- Etc.
Finalmente, me pregunto qué puntos son una preferencia para mí.
En alguna que otra situación, podremos decidir tomar una opción C, evidentemente, como seguir en el puesto de trabajo en el que estamos actualmente y empezar a crear una pequeña empresa por nuestra cuenta en los ratos libres.
Al finalizar nuestra lista de consecuencias positivas y negativas para ambos casos y reflexionar sobre el impacto que puede tener cada una de nuestras posibles decisiones en nuestra vida, podremos tomar una decisión mucho más acertada.
Y, en el hipotético caso de que tras haber realizado las listas sigamos sin tenerlo nada claro, podemos –como último recurso– guiarnos por nuestro instinto.
Como ves, este es un planteamiento que utiliza la parte emocional (calificando como positivo lo que nos hace sentir bien y negativo lo que nos hace sentir mal en ese momento) y la parte racional de nuestro cerebro (obligándonos a calmarnos y a reflexionar sobre las posibles consecuencias de nuestras decisiones).
Y así como podemos tomar decisiones difíciles con Inteligencia Emocional.

XN88 cung cấp các sảnh bài đẳng cấp từ những nhà phát hành lớn. Đồ họa 3D sắc nét cùng âm thanh sống động sẽ khiến bạn không thể rời mắt. TONY04-08
Truy cập XN88 chính thức hôm nay để trải nghiệm kho slot game khổng lồ với hơn 800 tựa game từ các nhà phát hành hàng đầu thế giới như Play’n GO, Yggdrasil và Relax Gaming – tất cả đều hỗ trợ chơi thử miễn phí trước khi đặt cược thật. TONY03-20
xn88 đầu tư mạnh mẽ vào hạ tầng máy chủ đặt tại các trung tâm dữ liệu lớn toàn cầu, đảm bảo đường truyền luôn thông suốt và không bị ảnh hưởng bởi yếu tố địa lý. TONY03-01H
Thank you for your sharing. I am worried that I lack creative ideas. It is your article that makes me full of hope. Thank you. But, I have a question, can you help me?
Your point of view caught my eye and was very interesting. Thanks. I have a question for you.
**memory lift**
memory lift is an innovative dietary formula designed to naturally nurture brain wellness and sharpen cognitive performance.
**neuro genica**
neuro genica is a dietary supplement formulated to support nerve health and ease discomfort associated with neuropathy.
**revitag**
revitag is a daily skin-support formula created to promote a healthy complexion and visibly diminish the appearance of skin tags.
**prodentim**
prodentim is a forward-thinking oral wellness blend crafted to nurture and maintain a balanced mouth microbiome.
**cellufend**
cellufend is a natural supplement developed to support balanced blood sugar levels through a blend of botanical extracts and essential nutrients.
**hepato burn**
hepato burn is a potent, plant-based formula created to promote optimal liver performance and naturally stimulate fat-burning mechanisms.
**hepatoburn**
hepatoburn is a premium nutritional formula designed to enhance liver function, boost metabolism, and support natural fat breakdown.
**prostabliss**
prostabliss is a carefully developed dietary formula aimed at nurturing prostate vitality and improving urinary comfort.
**boostaro**
boostaro is a specially crafted dietary supplement for men who want to elevate their overall health and vitality.
**breathe**
breathe is a plant-powered tincture crafted to promote lung performance and enhance your breathing quality.
**wildgut**
wildgutis a precision-crafted nutritional blend designed to nurture your dog’s digestive tract.
**yusleep**
yusleep is a gentle, nano-enhanced nightly blend designed to help you drift off quickly, stay asleep longer, and wake feeling clear.
**nitric boost**
nitric boost is a dietary formula crafted to enhance vitality and promote overall well-being.
**glucore**
glucore is a nutritional supplement that is given to patients daily to assist in maintaining healthy blood sugar and metabolic rates.
**zencortex**
zencortex contains only the natural ingredients that are effective in supporting incredible hearing naturally.
**mitolyn**
mitolyn a nature-inspired supplement crafted to elevate metabolic activity and support sustainable weight management.
**synaptigen**
synaptigen is a next-generation brain support supplement that blends natural nootropics, adaptogens
**prodentim**
prodentim an advanced probiotic formulation designed to support exceptional oral hygiene while fortifying teeth and gums.
**glpro**
glpro is a natural dietary supplement designed to promote balanced blood sugar levels and curb sugar cravings.
**sugarmute**
sugarmute is a science-guided nutritional supplement created to help maintain balanced blood sugar while supporting steady energy and mental clarity.
**prostadine**
prostadine is a next-generation prostate support formula designed to help maintain, restore, and enhance optimal male prostate performance.
**neuro sharp**
neurosharp is a high-quality cognitive support formula made to elevate memory, attention, and overall mental performance.