¿Cómo se forman nuestras inseguridades?

Vídeo extraído del curso Trabajar con Inteligencia Emocional, el cual está en proceso de edición. Si deseas ser notificado/a cuando este esté terminado, apúntate aquí (no te enviaré ningún otro email que no sea para informarte sobre el curso).

Estaremos de acuerdo en que todos tenemos alguna que otra inseguridad que de vez en cuando sale a la luz para influenciar nuestras decisiones, ¿no?

Estaremos también de acuerdo en que seríamos mejores versiones de nosotros mismos si fuéramos capaces de manejar nuestras inseguridades de manera sana y efectiva, ¿verdad?

Algo que puede ayudarnos es entender cómo se formaron nuestras inseguridades.

Lo primero que debemos entender es que cada vez que sentimos estrés o alguna otra emoción incómoda ―ya sea enfado, envidia, tristeza o miedo/preocupación― significa que nuestro cerebro se siente amenazado. O, en otras palabras, se siente inseguro.

¿Y por qué digo esto?

Déjame explicarte.

Las predicciones de nuestro cerebro

Nuestro cerebro está constantemente prediciendo lo que sucederá en el siguiente instante de nuestra vida ―tanto positivo como negativo― y, por lo tanto, cómo nos sentiremos en el próximo segundo de nuestras vidas.

Así funciona nuestro cerebro y en concreto una parte llamada amígdala.

Las predicciones de nuestra amígdala ―la cual busca protegernos de amenazas que atentan contra nuestra supervivencia― vienen derivadas de experiencias obtenidas del pasado o de momentos del pasado que a nuestra amígdala le recuerda al momento que estamos experimentando ahora mismo. Dependiendo de sus predicciones, el cerebro libera diferentes sustancias químicas que provocan cambios fisiológicos en el cuerpo que nos preparan para lo que la amígdala ha predicho.

Es decir, que lanza sustancias químicas que nos hacen sentir de cierta manera. Normalmente, estos químicos son dopamina en el caso de ser predicciones positivas ―o endorfina, serotonina u oxitocina también, dependiendo de la situación― o cortisol, que es la hormona del estrés, en el caso de ser predicciones negativas.

Esos químicos son las emociones y su misión es animarnos a pasar por ciertas experiencias o protegernos de ellas.

Las emociones es la manera que tiene nuestro cerebro de comunicarnos el resultado de sus predicciones.

Lo que quiere nuestro cerebro es alertarnos y protegernos de lo que amenaza a nuestra supervivencia, así que produce emociones basándose en predicciones. Si nuestra amígdala predice que un evento es o será placentero para nuestra supervivencia, hará que nos sintamos bien y cómodos para que acabemos decidiendo pasar por esa experiencia. Si nuestra amígdala predice que un evento es os será una amenaza para nuestra supervivencia, hará que nos sintamos mal e incómodos para que acabemos decidiendo no pasar por esa experiencia.

Y esos son nuestras inseguridades; predicciones negativas de nuestra amígdala para protegernos de ciertos eventos.

Pero vamos ya al quid de la cuestión.

Cómo se forman nuestras inseguridades

Una teoría simple sobre cómo se forman nuestras inseguridades es la siguiente:

Cada vez que pasábamos por una experiencia incómoda durante nuestra infancia ―por la razón que fuera― solíamos pensar de manera negativa sobre esa experiencia. Es decir, que pensábamos que esa experiencia era de alguna manera mala para nosotros o que no debíamos estar en esa situación.

Por ejemplo:

Cuanto peor pensábamos sobre ciertas experiencias, mayor probabilidad existía de que nos sintiéramos amenazados por esas mismas experiencias en el futuro y peor pensábamos sobre esas situaciones ―debido a que nos sentíamos mal―. Era una especie de círculo vicioso que hacía que nuestro cerebro aprendiera que tenía que protegernos de esas situaciones ―mediante emociones incómodas―, convirtiéndose así en una inseguridad.

A partir de ese momento, pensamos hacia una dirección que evite pasar por esa experiencia de nuevo.

El primer paso para ser la mejor versión de nosotros mismos es identificar y aceptar nuestras inseguridades, las cuales salen a la luz cada vez que sentimos emociones incómodas como miedo, enfado o envidia.

Después, las personas emocionalmente inteligentes diseñan estrategias para manejar sus inseguridades de manera eficiente, evitando que estas controlen sus decisiones.

¿Cómo saber si nuestras inseguridades nos están limitando?

La mejor manera de identificar si este mecanismo nos está limitando es fijarnos en las decisiones que tomamos cuando sentimos emociones desagradables (estrés, miedo, ira, envidia…). Recuerda que cada vez que sentimos esos sentimientos, significa que nuestra amígdala se siente amenazada y quiere que evitemos una situación o que actuemos frente a algo para sobrevivir un día más en el mundo.

Por lo tanto, si nos invitan a una fiesta y queremos acercarnos a hablarle al chico o la chica que nos gusta, pero no lo hacemos por miedo, nuestra amígdala nos está protegiendo… y también limitando.

Si queremos hablar con nuestro jefe porque creemos que merecemos un ascenso o algún beneficio laboral por la calidad de nuestro trabajo, pero no lo hacemos por miedo, nuestra amígdala nos está protegiendo… y también limitando.

Nuestra amígdala puede salvarnos la vida, pero también evitar que alcancemos nuestros objetivos, que crezcamos personalmente y que seamos felices.

¿Cómo evitar autolimitarnos?

Para evitar autolimitarnos, debemos desafiar siempre las predicciones de nuestra amígdala y prestar atención a aquello que nos permita sobrepasar nuestras limitaciones. Por ejemplo, podemos preguntarnos cuáles son las consecuencias reales que tiene tomar una decisión u otra.

«¿Cuáles son las consecuencias reales de ir a hablar con mi muy posible futura mujer?»

Si nos rechaza, ¿qué es lo peor que puede pasar?

«Y las de ir a hablar con mi querido jefe?»

De nuevo, ¿qué es lo que puedes perder comparado con todo lo que puedes ganar?

Las consecuencias negativas suelen ser (muchas veces) nulas cuando sentimos miedo a realizar una acción.

No podemos eliminar nuestras inseguridades, pero sí que podemos poco a poco bajar la intensidad de nuestras emociones incómodas cada vez que nuestras inseguridades salen a la luz:

Vídeo extraído del curso Trabajar con Inteligencia Emocional, el cual está en proceso de edición. Si deseas ser notificado/a cuando este esté terminado, apúntate aquí (no te enviaré ningún otro email que no sea para informarte sobre el curso).

5 comentarios en “¿Cómo se forman nuestras inseguridades?”

  1. Having gone through a similar experience myself, I found your insights particularly validating. You captured emotions I struggled to articulate, which made me feel less alone in my journey. Thank you for sharing something so personal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio