
¿Empatizas de igual manera con todo el mundo?
Apuesto a que no.
Seguro que hay personas a las que entiendes más que a otras. Si una persona vota al partido político que tú votas, habrá más posibilidades de entender lo que piensa que si votara al partido que defiende ideas contrarias.
¿Y cuando hablamos de sentir?
Seguro que hay personas con las que compartes sentimientos más que con otras. Si una persona es hincha del mismo equipo de fútbol que tú, habrá más posibilidades de sentir lo mismo que ella cuando vuestro equipo pierda un partido importante que si fuera del equipo rival.
Por último, es normal que te importe más lo que le ocurran a ciertas personas más que a otras. ¿O eres de los que siente el mismo miedo de que tu hijo/a se caiga al suelo que con un niño/a que no conoces de absolutamente nada?
No te preocupes, es normal.
Aunque estemos diseñados para empatizar con todo el mundo, no todos empatizamos de la misma manera con los demás. Y eso es porque existen distintos tipos de empatía según Daniel Goleman, los cuales funcionan de manera independiente con cada uno de nosotros:
- Empatía cognitiva
- Empatía emocional
- Preocupación empática
Veámoslos.

Empatía cognitiva
La empatía cognitiva significa intentar comprender cómo se siente o qué debe de estar pensando la otra persona.
Tener empatía cognitiva significa ver las cosas con la perspectiva de los demás.
O ponerse en los zapatos de otros.
«Entiendo y respeto tu punto de vista, aunque no la comparta».
Empatía emocional
Sentir físicamente con la otra persona es empatía emocional.
La empatía emocional es la base de cualquier relación saludable y la razón por la que tenemos química con otras personas.
Aunque suele ser más fácil sentir lo que otra persona siente si tenemos una conexión emocional con ella, también podemos experimentar empatía emocional sin que exista una relación previa con esa persona.
«Comparto tu sentimiento, porque yo he estado en la misma situación que tú».
Preocupación empática
Preocupación empática significa tener la imperiosa necesidad de ayudar a la otra persona.
Tener preocupación empática significa entender que la otra persona necesita ayuda y, sin necesariamente sentir lo mismo que ella, estar dispuesto a ayudarla.
La preocupación empática se conoce también como compasión.
«Entiendo que necesitas ayuda y estoy dispuesto a dártela porque me importas».
Esta última es bastante importante porque podemos entender cómo piensan y sienten los demás e incluso sentir lo mismo que ellos, pero también nos puede dar exactamente igual.
Eso es muy de asesinos y psicópatas.
Cómo empatizar con los demás entendiendo sus necesidades
Ahora bien, en términos prácticos, ¿qué significa realmente empatizar?
Imagina que alguien cercano a ti comienza a pensar o actuar de una forma que tú nunca harías:
«Pienso que ____ está mal y debería ser ilegal».
«Voy a hacer ____ a pesar de lo que opine la gente».
Y como no estás de acuerdo con la manera de pensar o actuar de la otra persona, comienzas –sin quererlo– a verla diferente e incluso a alejarte poco a poco de ella.
¿Te ha pasado esto alguna vez?
A muchos nos ha pasado. Es normal.
Porque nosotros nunca pensaríamos así.
Porque no compartimos «para nada lo que va a hacer».
Porque «se acabará arrepintiendo de su decisión».
Porque «¡está tremendamente equivocado/a!»
Pero, ¿y si la otra persona tuviera razones para pensar o actuar de esa manera? (al igual que las tenemos nosotros)
¿Y si sus necesidades personales le hubieran llevado a tomar esa decisión? ¿Y si dijo eso porque estaba inseguro/a?
¿Y si actúa así porque está sufriendo?
Muchas veces somos incapaces de entender por qué la gente de nuestro alrededor hace lo que hace y dice lo que dice, siendo imposible empatizar con ellos si no nos gusta lo que vemos y –a la larga– erosionando la relación.
No solemos ser conscientes de ello, pero así es como ciertas personas se convierten en aquellas que nos caen mal, en el pesado del trabajo, en el familiar incómodo… No nos gusta cómo actúan porque no compartimos su opinión o no comprendemos sus acciones.
De esta manera sufrimos en su presencia y hacemos sufrir a los demás si no sabemos manejar nuestras emociones.
Porque carecemos de empatía cognitiva.
Pero, ¿qué podemos hacer para no sufrir tanto con estas personas?
¿Qué podemos hacer –como personas emocionalmente inteligentes que aspiramos a ser– para empatizar con los demás y no acabar hasta las narices de ellos?
Debemos entender la razón de sus acciones y decisiones, ya que entender por qué hacen lo que hacen y dicen lo que dicen los demás ―empatizar cognitivamente― es lo mínimo que podemos hacer para comenzar a estar a gusto con nuestras relaciones.
El funcionamiento de nuestro cerebro
Por cómo estamos diseñados, para bien o para mal, las emociones influyen en todas nuestras decisiones.
Vamos por la vida valorando –inconscientemente, por supuesto– cada experiencia que vivimos y nos sentimos de cierta manera sobre los eventos que nos van ocurriendo.
Debido a cómo está diseñado nuestro cerebro, no hay pensamientos sin emoción ni hay emociones sin pensamiento.
Y, por lo tanto, no hay acciones sin necesidades ni necesidades sin acciones.

¿A qué me refiero con necesidades?
Las necesidades de nuestro cerebro
Estas necesidades de las que hablo ―las cuales son universales y aplicables a todos los seres humanos― son estados emocionales que deseamos alcanzar continuamente mediante nuestras acciones. Es decir, que todas nuestras acciones son estrategias para sentirnos de la manera en la que consciente o inconscientemente deseamos sentirnos en un momento dado.
O, en otras palabras, todos pensamos y actuamos de la manera en la que lo hacemos para sentirnos de cierta manera ―generalmente, a última instancia, buscamos siempre un sentimiento de seguridad física o emocional―.
Piénsalo.
No solemos ser conscientes de ello, pero nuestras emociones guían todas nuestras acciones y, por lo tanto, nuestras decisiones, pensamientos y acciones siempre van a ser una estrategia para podernos sentir de cierta manera; para cubrir una necesidad.
¿Quieres sentirte conectado/a o querido/a? Llamas a tus amigos a ver si quieren/pueden cenar contigo o vas a la fiesta que te invitaron el otro día.
Depende de la estrategia que utilices para sentirte conectado/a o querido/a.
¿Quieres sentirte tranquilo/a o libre? Te vas a dar una vuelta tú solo/a a disfrutar de la tranquilidad de tu compañía o rechazas ir a la fiesta que te invitaron el otro día.
Depende de la estrategia que utilices para sentirte tranquilo/a o libre.
Voy a dar un sencillo ejemplo sobre estrategias.
Todos queremos seguridad emocional y física en nuestros hogares, ¿verdad? Es decir, protección.
La mayoría de las personas escoge instalarse un sistema de alarma para ello, pero otros escogen comprarse una escopeta para protegerse (sobre todo en los Estados Unidos), mientras que otros compran un par de perros que den mucho miedo.
Otros, ponen un vigilante en la puerta para que no entre nadie y otros compran veinte cerraduras extra para su puerta y solo salen de su cuarto una vez al año, mientras unos cuantos van a saludar a todos los vecinos uno a uno para conocerles y sentirse más seguros.
Como ves, todas las estrategias son válidas y muy diferentes entre sí, pero la misma necesidad de seguridad dirige sus acciones.
Todos tenemos las mismas necesidades, pero unos las satisfacen de una manera y otros de otra.
Todo depende de la estrategia que elijamos para cubrir nuestra determinada necesidad.

Según el Centro de Comunicación No Violenta, las necesidades de las personas –que nos permiten comprender de dónde provienen sus pensamientos y acciones, principalmente impulsadas por un deseo de seguridad física o emocional– son numerosas.
Pero, en resumen, las principales son las siguientes:
- Aceptación
- Conexión
- Expresión
- Cariño
- Desarrollo
- Respeto
- Atención
- Confianza
- Libertad
- Propósito
- Estabilidad
- Autoestima
Es decir, todos hacemos lo que hacemos y pensamos lo que pensamos ―incluso si no somos conscientes de ello―, como estrategia para satisfacer una determinada necesidad.
O, en otras palabras, para sentirnos:
- aceptados;
- conectados;
- escuchados;
- queridos;
- desarrollados;
- respetados;
- atendidos;
- confiados;
- libres;
- realizados;
- estables, o
- seguros de nosotros mismos.
Porque recordemos que eso es justamente lo que quiere nuestro cerebro; moldear nuestros pensamientos para pensar y actuar de la manera que nuestra amígdala quiere, evitando así una amenaza y atrayéndonos hacia una situación que sea segura para nosotros y nos haga sentir bien.
Y, como las necesidades son impulsadas por emociones ―y no podemos controlar el hecho de que sintamos emociones―, cada necesidad debe de ser escuchada, respetada y entendida.
Simplemente, como las emociones.
Necesidad + necesidad = conflicto
Los problemas ocurren cuando la estrategia para satisfacer nuestra necesidad choca con la estrategia de los demás para satisfacer la suya.
A lo mejor tienes la necesidad de sentirte conectado con tu amiga ―y tu estrategia para sentirte así es salir a cenar―, pero tu amiga puede que tenga la necesidad de sentirse libre ―y su estrategia para sentirse así es quedarse tranquilamente en casa después de un largo día de trabajo―.
Tú quieres salir a cenar, pero tu amiga no. He ahí un conflicto.
A lo mejor tienes la necesidad de sentirte respetado/a por tu familia ―y tu estrategia para sentirte así es anunciar tu último ascenso en el trabajo―, pero tu marido o mujer puede que tenga la necesidad de sentirse escuchado/a tras un estresante día ―y su estrategia para sentirse así es escuchar poco y hablar mucho sobre lo estresante que ha sido su día―.
Tú quieres hablar de tu ascenso, pero tu marido o mujer no te escucha porque quiere hablar de su día. He ahí otro conflicto.
A lo mejor tienes la necesidad de sentirte respetado por tu jefe en el trabajo ―y tu estrategia para sentirte así es comunicar los resultados de tu último gran proyecto, pero tu jefe puede que tenga la necesidad de sentirse seguro y en ese momento no lo está (ya que tiene que terminar de hablar con un cliente y se siente estresado) ―y su estrategia para sentirse así es escuchar poco y decirte que ya hablaréis de tus resultados en otro momento―.
Tú quieres hablar de tu proyecto, pero tu jefe no te escucha porque tiene otras cosas que hacer. He ahí otro conflicto.
Evidentemente, existen situaciones mucho más tensas que estas y conflictos más graves que estos, pero espero que hayas entendido lo que quiero explicar.
El caso es que cuando ocurre esta desalineación de estrategias en repetidas ocasiones o en momentos de estrés, las personas que nos rodean se convierten en personas complicadas, pesadas, que no nos caen bien, que no nos gustan, con la que tenemos poca conexión… a no ser que apliquemos la Inteligencia Emocional y pensemos en sus necesidades.
Las personas emocionalmente inteligentes hacen un esfuerzo por no prestar demasiada atención a sus primeras percepciones de aquellas personas con las que no consiguen empatizar, teniendo siempre en cuenta las necesidades que dirigen sus acciones y pensamientos.
La idea detrás de intentar comprender (o adivinar) cuáles son las necesidades de los demás, es que nos ayude a comprender por qué otros piensan y actúan de la manera en la que lo hacen.
Aunque no entendamos por completo la necesidad exacta de los demás, el simple hábito de tener en mente sus necesidades ―y la idea de que sus acciones suelen estar impulsadas por el deseo de sentir seguridad física o emocional― es crucial para empezar a comprender a los demás.
Esto nos permite reaccionar con empatía hacia ellos de una manera que nos sirva bien a nosotros mismos y a ellos, evidentemente.
Recuerda: Todas nuestras decisiones y acciones son estrategias para sentirnos de una determinada manera. Detrás de una decisión y acción, siempre hay un por qué.
Empatizar de verdad significa esforzarse en encontrar el por qué de esas decisiones que no compartimos.
Empatizar de verdad significa buscar de manera consciente las necesidades que llevan a los demás a actuar de manera diferente a nosotros.

Your article helped me a lot, is there any more related content? Thanks!
Superjiliregister fue mi puerta de entrada a un nuevo mundo de juegos, el registro es súper fácil y rápido. Sin duda, recomendado para los que quieren empezar a jugar ya. No se pierdan superjiliregister!
MXBetCasino, la neta, rifa. La variedad de juegos es bastante buena y las apuestas deportivas están chidas. Si andan buscando un casino en línea confiable, denle una oportunidad a mxbetcasino.
Rivalry! This site is legit. Good odds and a user-friendly interface. If you’re looking to spice up your game-watching experience, rivalry is a solid choice.
Your point of view caught my eye and was very interesting. Thanks. I have a question for you.
Thanks for sharing. I read many of your blog posts, cool, your blog is very good. https://www.binance.com/en-ZA/register?ref=B4EPR6J0
I’m extremely inspired with your writing skills as smartly as with the layout for your blog. Is that this a paid subject or did you modify it your self? Anyway stay up the excellent quality writing, it’s uncommon to peer a great weblog like this one nowadays..
Some truly interesting info , well written and broadly speaking user genial.
Pasar tiempo en Book of Dead Slot apostando por dinero es muy fácil, especialmente porque, no tienes que hacer depósitos impresionantes. También es posible https://book-of-dead-games.com/es/ jugar Demo Book of Dead gratis sólo para ganar, por lo que este juego es amado por muchas personas.
Me hace muchísimo sentido‼️
😊
Excelente
Gracias
¡Gracias a ti Luis!